5 de junio de 2017

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Sólo leo a Bernhard. Mentira. Krasznahorkai, László, ahora. Hacia donde apuntaba Tarr, con el corazón, no el dedo, el órgano, tras hacer Armonías de Werckmeister. El caos como dieta. Y la destrucción. Las palabras cansan, como elementos, entes, organizadores de algo que no se puede organizar. Una organización falsa con apariencia de verdad. Desnudez lingüística se busca, el lenguaje como ropa, atuendo, vestimenta mental. Despójate, despójame. Nos sobra. Thomas Bernhard. Inigualable recital de vacíos. La lengua camina en círculos, reguero de saliva que se evapora a altas temperaturas. Banal. Los dedos trazan geometrías ocultas con las teclas. Líneas imaginarias cuya repercusión sólo conoce Google. Teclados. Se perdió el romanticismo manual, papel y lápiz, el error dejando una marca visible, física, en la superficie. Si esto no fuera un párrafo, si lo separáramos en líneas, "versos", podría pasar como poesía posmoderna. Así se vende hoy, así se vende, aunque no rime. En la mayoría de los casos ni siquiera hay ritmo, ni un intento por transmitir un significado, pero no nos preocupa, a nosotros, a vosotros, ciudadanos del siglo veintiuno, 21, XXI. Se trata de juntar palabras, sin sentido, que "evoquen" cientos de interpretaciones, cientas, todo vale, todo sirve, para llegar a un lugar común: el vacío. Pues nada tiene sentido, todo sentido es una construcción humana, por tanto... Todo vale para llegar a ninguna parte, que, en el fondo, es la verdad fundamental del ser humano. Así es, o lo tomas o lo dejas, o mejor aún, aceptas la ambivalencia. De ahí la frase: "La vida no vale nada, pero nada vale una vida". En esa contradicción reside la verdad. Léase David Markson. Aunque sólo leo a Thomas. No es el caos lo que predomina, sino el orden contradictorio, algo que a su vez es contradictorio. No es el caso aquí, en estos versos, besos, pero el único orden que existe es contradictorio, todo lo demás es random, aleatorio.

27 de abril de 2017

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Cada vez leo menos. ¿Vago? El cine se impone. Recomiendo Sombre, de Philippe Grandrieux. Esta incomparecencia literaria se debe en parte a un sentimiento de rechazo que surge de dentro. O The Lobster. El sistema literario es totalmente hermético y no está abierto para nadie. Una persona que escribe algo, levanto la mano, quizás lo único que busque es que le escupan en la cara lo mala que es su novela. Antes eso que la invisibilidad. Puedes probar con Armonías de Werckmeister, de Tarr, que por cierto, justo empecé el otro día a leer la obra original. Es decir, la invisibilidad que siente el que está mucho tiempo elaborando un texto y tras mandarlo a innumerables editoriales, o mejor: "enterradores culturales", ve cómo ni siquiera los ojos de un becario se apoyan sobre él, sobre el texto. Con "enterradores" me refiero a los del cementerio, sin menospreciar al becario. Últimamente sólo leo a Bernhard. Un sistema, especialmente el español, al que no le importa la calidad, lo nuevo, lo innovador... Un sistema que sólo busca ganar dinero. "Hay que comer" te dirán, "está mal el negocio". Entiendo que la literatura, o por lo menos el circo que la rodea, tiene que competir con una infinidad de fuentes de entretenimiento, de ahí que los editores se vistan de bufón. Hay que entretener. Thomas Bernhard. La literatura lucha contra el resto de estímulos de la manera equivocada, pues en lugar de elevarse presentando calidad y agarrándose a las características que la hacen única y especial, en lugar de eso se iguala, de tal manera que se buscan nombres, no obras; se vende entretenimiento, accesibilidad, gratificación instantánea, poco esfuerzo, Wallace David Foster dixit, metafórica y literalmente. Aunque sólo leo a Bernhard. No obstante, en Estados Unidos, de donde viene todo el frenesí capitalista, consumismo, el billete como centro, hay mecanismos para que la literatura de calidad no desaparezca: Dalkey Archive, Fc2, etc. ¿Qué mecanismo hay en España? Postdata: la literatura española ha muerto. Post mortem: crujen sus miembros como si de la rigidez del sistema se tratara. No he podido encontrar exactamente lo que significa "Bernhard" en Google, algo con los términos "fuerte" y "duro". Y lo que sucede es que entro en una librería y me dan náuseas. El día del libro es más bien un funeral, porque entro en la librería y no veo más que árboles muertos, papel malgastado. Deberían hacer los libros con hojas caídas, no con el tronco, el resultado sería más armónico pues no habría que quitar vida para generar algo que ya nace muerto. Las palabras me cansan y más las que están mal escritas y no me transmiten nada, esto es, la mayoría. Ahora bien, todo son obras maestras inigualables, lo pone en la faja, una faja que al contrario de lo que sucede con los cuerpos humanos, en lugar de quitar peso lo añade. Hace poco vi una entrevista de un rapero que decía que las editoriales le llamaban para que escribiera un libro y él preguntaba "¿y qué escribo?" y las editoriales contestaban "da igual, lo importante es que esté tu nombre en la portada". Nacido en Heerlen, Países Bajos, aunque creció en Austria. También recomiendo Requiem for the American Dream, con la cabeza de Chomsky ocupando la mitad del cartel. Documental.

27 de diciembre de 2016

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Para ser visible en las búsquedas hay que escribir textos optimizados para SEO, es decir, los buscadores no sólo buscan, sino que determinan el contenido. Desde un punto de vista creativo, la calidad no importa, sólo se valora el número de veces que se repiten las palabras clave, la precisión del título, la eficacia de la descripción, los hipervínculos...

Y es que los buscadores no buscan, encuentran directamente lo que quieren. Esa búsqueda no es inocente, sitúa en primera posición lo que considera relevante de acuerdo a unas fórmulas cuantitativas, no cualitativas. Esto es una forma de discriminación que puede resultar muy peligrosa, ya que rechaza todo aquello que no atiende a unas normas que el propio buscador establece. Conceptualmente, esto no se aleja mucho de lo que es una dictadura. Quizás habría que empezar a pensar en los buscadores como algo que no debería estar en manos de empresas privadas. No tengo ninguna duda de que estamos ante una sutil y apenas perceptible dictadura de la información.

Lo más grave de todo es que la calidad ha dejado de ser un factor que pueda competir contra la visibilidad y el número de visitas. De ahí que la inmensa mayoría de textos sean meras excusas, agrupaciones de palabras en el orden adecuado, para desplegar todo tipo de anuncios o hipervínculos que generen una imagen de producto o te dirijan al lugar en el que debes comprar lo que te venden.

Así, el lenguaje pasa a ser, no ya un medio de expresión interna, individual, en el que predomina el valor del contenido, sino simple información irrelevante cuyo fin es existir para vender algo que se anuncia alrededor. Como si el lenguaje se pusiera en la piel de la luna, sólo visible a través del reflejo de la luz solar. Adivinen quién es el sol.


*Y no poner un título razonable para cada entrada se convierte en una forma de resistencia. Y seguir en blogspot y no cambiar a wordpress también.

20 de diciembre de 2016

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Si el ser humano construye todos los significados a nivel social y cultural, las obras que no son capaces de esquivar esos constructos son irrelevantes, pues no hacen más que enjuagarse la boca con falsas verdades. El arte debe dirigirse al corazón de lo no construido social y culturalmente, al núcleo de lo universal, sin confundir "universal" con "humano".

30 de noviembre de 2016

Nadan y Eva

Log of the S.S. The Mrs. Unguentine de Stanley Crawford.

Sorpresón. Pequeña obra maestra. Huele a clásico (el cadáver de Hemingway flota en el agua). Lo fantástico, lo real y lo surreal. Un matrimonio que vive en un barco que más bien es el jardín del Edén. Y no salen de ahí, del barco, del jardín. Comunicación silenciosa, entre ellos. Narra ella. La relación se complica, el barco fluye, repleto de animales y plantas. Exploración de las vicisitudes conyugales. Se puede entender como una alegoría sobre Adán y Eva. Inundación por artificio. Exquisita.

26 de octubre de 2016

eBaden

En el balneario y Viaje a Nuremberg de Hermann Hesse.

Las dos obras venían juntas en el mismo libro. La primera de ellas algo mejor que la segunda. Hesse es un maestro de la sencillez, que no simpleza. Es capaz de tocar fibras sensibles y espirituales con muy poco, sin parafernalia. Profundiza de manera suave y agradable, evitando los excesos narrativos. Aquí estamos ante dos textos cortos donde Hesse se presenta sincero, honesto, adoptando la posición de un viejo sabio que nos abre su corazón y reflexiona sobre su filosofía de vida. Destacar su concepción unitaria del mundo, pero aceptando las dualidades; una especie de policromía que también es unidad (se apoya en el taoísmo). En definitiva, dos obras interesantes, ligeramente profundas, profundamente ligeras.

22 de septiembre de 2016

Artista, a veces

Body Art de Don DeLillo.

Con el señor DeLillo, Donald para los amigos, me ocurre algo muy curioso: uno de sus libros está entre mis favoritos (Ruido de fondo), pero he intentado leer otras novelas suyas y no he podido con ellas. He aquí un caso. Y es que el estilo tiene grumos... me cuesta avanzar y lo que sucede tampoco me dice nada. No encuentro estímulos ni estilísticos ni intelectuales ni de ningún tipo, niente. Lo cual me intriga... ¿Puede haber tanta distancia entre unas obras y otras del mismo autor? Quizás sea una cuestión personal... O temporal, de inoportunismo.

*No sé por qué se decidió cambiar el título y dejarlo en inglés (original: The Body Artist).

10 de septiembre de 2016

Malono

Malone muere de Samuel Beckett.

De carrerilla, después de leer Molloy, cogí este libro, que forma parte de la famosa trilogía. Sigue una línea similar. Quizás resulte más tedioso por ya saber de qué va el asunto. Fui capaz de acabarlo, pero la verdad es que no lo disfruté igual que el anterior. El absurdo de la existencia, las deficiencias de la razón, la falta de sentido, etc. No percibo nada distinto respecto al anterior, en lo que a ideas se refiere. Creo que con su magistral obra de teatro y la primera novela de la trilogía es más que suficiente para entender su filosofía.

24 de agosto de 2016

No molo

Molloy de Samuel Beckett.

Novela. Primera de su trilogía. Dos partes claramente diferenciadas: una con Molloy, otra con Moran. Monólogos. El argumento no importa, es lo de menos. Semejanzas con Esperando a Godot. Vicisitudes existenciales a través de una serie de vivencias inexistentes. El vacío. No sucede nada realmente. No me refiero a que se trate de un sueño. No sucede nada realmente, en realidad. Conglomerado de vacuidades. Brillantez por momentos: el momento de chupar piedras, etc. No recuerdo más. Falla la memoria. Vibra el absurdo y cae vómito sobre el racionalismo. También caen los andamios del aparato lógico, del pensamiento. Notable ejercicio, si bien...

10 de agosto de 2016

Deceptember

Diez de diciembre de George Saunders.

Relatos. Me interesé por el libro porque colocan al autor a la altura de David Foster Wallace (misma generación). Puro marketing. Ni por asomo, nor almost. Quizás otras obras sean más dignas. Aquí: textos simplones, sin la menor reflexión, sin la menor brillantez estética, sin la agudeza y profundidad de Mr. David. El propio autor dijo sobre este libro que buscaba "acercarse más a la gente" (las comillas no indican una cita sino la great metáfora).

*La inclusión de términos en inglés intenta pantomimetizar el uso que hace el autor de términos en otros idiomas. Chapeau.

27 de julio de 2016

Hormigón, pensé en el sillón

Hormigón de Thomas Bernhard.

Una vez que has leído varias obras de Bernhard te das cuenta de que todas presentan al mismo recurso: la repetición lingüística que intenta reflejar la locura y la obsesión de los distintos narradores, o incluso las incapacidades del lenguaje. Aunque cada texto tiene su punto fuerte y su argumento central sobre el que se trazan variaciones, es cierto que a un creador de esta altura se le debe exigir más. He leído gran parte de su obra y en este punto ya se hace repetitivo (no por ello deja de ser uno de mis autores favoritos). Quizás, a esa reiteración estilística constante se sume que esta sea una de las obras más flojas que he leído, de ahí el regusto amargo. Aun así, no dejéis de leer a Bernhard.

23 de junio de 2016

Un riachuelo

Lao Tse-Heráclito-Schelling-Hegel-Marx-Adorno-Foucault-Derrida

Responda a la siguiente pregunta: ¿qué es la postmodernidad?

O mejor: defina este instante.